jueves, 13 de abril de 2017

Compañía

Mi depresión no pasa con llajua, no requiere de limón, tampoco de cigarro para tapar la vista con el humo, no pasa poniendo las manos en la nuca y mirando el techo, no, nada de eso. Más bien yo diría que mi depresión es compatible con un pan con mantequilla y una taza de té que comparto mientras la música suena y los miedos se esconden, poco a poco.

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Fragmento

Vengo de donde el tiempo va hacia atrás, he visto caer muchas cosas mientras mi corazón latía. Ahora el mensaje está completo.