El barbudo, aún ebrio, bajó por la chimenea, cayendo de cabeza sobre el fuego, entonces la blanca Navidad se tornó primero roja como su traje, después paso a ser negra, como sus intenciones.
¿Feliz Navidad? No. Navidad feliz para los que se salvaron, ellos, los del rojo en el ojo.
lunes, 24 de diciembre de 2018
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Fragmento
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